La génesis de Hislibris siempre ha permanecido oculta a legos e iniciados, pero como todo cosmos este también tiene su cosmogonía. Es hora de compartir con vosotros cómo empezó todo, hace ya dos lustros, cuál es su simiente y quiénes sus primeras semillas.

Y qué mejor para un hislibreño, amante de la historia, que conocer los orígenes, el nacimiento, el principio de lo que hoy es ya una leyenda que sigue y seguirá creciendo: El Celedonio. Esta entrada narra el momento en el que Hislibris cobró su personalidad plena, su sello y su Guardián. Esto es la Hislibrogonía del Celedonio.

Cuentan los más viejos que todo surgió de una amistad entre las Ideas y el Arte de materializarlas. Entre un pensador y una artesana. Entre un visionario y una artista. Y la amistad fue creciendo pasando de las palabras a unas primeras líneas y después a formas que iban acercándose a lo que estaba esperando para ser descubierto. A esa unión perfecta con un resultado perfecto. Y llegaron de esa forma los primeros bocetos: libros, Atlas, niños y lapiceros emergían en una perfecta tonalidad.

Con la sensibilidad tan fuerte que los dos ponían para alcanzar su obra fueron apareciendo los primeros diseños con animales. Era la fase Hislibrizoica que tuvo a bien representarse con una lechuza, símbolo de la sabiduría y la prudencia. Y como pueden atestiguar los documentos, siempre ya la idea de un libro estaba rondando en la mente de los también llamados Hislibrinur: Nurien y Richalar.

Y tras las primeras formas aparecieron las letras. Y la música quiso a bien unir nueve letras. Seis consonantes y tres vocales. Cinco consonantes distintas y una sola vocal. La “i” que según los textos más antiguos representa de manera perfecta un faro. La pregunta entonces que se hacen los más estudiosos hoy día es “¿por qué tres faros?”.

Y los Hislibrinur empezaron ya a crear las primeras formas humanas junto con la representación celestial en forma de nube. Comenzaban a vislumbrarse las primeras guaridas de libros y las letras se fundieron en una, en la primera, en la H, como prueba para ver si esta podía contener el poder de todas unidas bajo un solo símbolo.

Pero la música seguía su recorrido y entonces empezaron a surgir los géneros musicales, y con ellos las letras cobraban formas distintas pero con idéntica esencia. Algunas, más fuertes; otras, más suaves; pero siempre formando la misma escala musical: Hache-i-ese-ele-i-be-erre-i-ese.

Un detalle fantástico que podemos apreciar en textos e imágenes posteriores es la primera aparición de un casco, que junto con el mochuelo nos recuerdan a Atenea. Sin duda un símbolo de protección, en este caso de la cabeza, de la mente, de la conciencia, del intelecto necesario para comprender la historia, para comprender los libros, para disfrutarlos en la guarida que conformaría el cielo, con el Guardián a las puertas, el llamado Hislibrén.

Y fueron apareciendo los frontones en la etapa clásica, llamados con el tiempo cabeceras y que hoy día van cambiándose cada día para disfrute de los hislibreños gracias a la gran maestra hislibreña Nurunur. Nurien y Nurunur tejiendo notas musicales y conjuntándolas ahora en Emporium. Pero esa es otra historia.

Y los Hislibrinur fueron creando frontones que dejaban atrás el clasicismo elemental para tomar de nuevo elementos originales como las letras y el casco, introduciendo en esta etapa animales legendarios como los dragrog. Pero aunque se iban aproximando seguían sin encontrar al Celedonio.

Y las cosas seguían fluyendo según su curso. No tenían prisa y disfrutaban con sus ritmos. Vivían el presente siendo conscientes que tras cada capa el corazón se encontraba más cerca.

Mantuvieron un periodo centrado en las cabeceras variando las texturas, los elementos, las representaciones de formas y figuras, incluso mostrando motivos de las esculturas creadas por tribus humanas cuyo conocimiento era tremendamente valorado y protegido.

Y de pronto encontramos cómo Nurien dio entrada a su herramienta de trabajo, aquella con la que plasmar las ideas de Richalar. En estos momentos podemos entender que las representaciones querían mostrar esa simbiosis perfecta entre ambos. Llegaron a pensar que por fín habían alcanzado el Celedonio. Pero aunque estaban cerca, podemos ver que fue una época de silencio donde las letras no fluían. Algunos estudiosos de la Hislibrogonía, tal el gran amante de la historia en general, Vitiken de Curistoria, opinan que fueron los momentos en que ambos pensaron que el silencio albergaba la posibilidad de alcanzar El Celedonio final.

Pero el silencio se descubrió inútil para ello, aunque necesario. Fue un empujón pero la música necesitaba volver a sonar y de nuevo la compilación de notas apareció en escena. Algunos estudiosos, también amantes de la música, como Miguelur de Martoril, denominaron a este símbolo el Hislagrama. Pero en realidad ahora se fundía con otro gran concepto: el fluir del tiempo contado por letras. Letras leídas, letras vividas, letras soñadas. Cada una de las letras que conforman nuestras vidas y que pasan y permanecen con nosotros, que nadie nos podrá arrebatar.

Pero la insistencia por la protección del conocimiento hizo que Nurien se apartase del objetivo final, y así podemos apreciar los distintos cascos que su herramienta iba tejiendo sobre el blanco del Hislibrén, aun no nacido pero ya idealizado.

Y siendo conscientes del futuro que su obra traería surgió el brillante momento en que el primer Celedonio fue representado. Aún faltaba pulirlo pero ya podían comprender, y así lo mostraron, cómo el Celedonio caminaría sobre el mundo de las letras y de las ideas. Empezaba a vislumbrarse el camino de la historia y el Celedonio tomaba la forma de Richalar cogiendo en su mano la herramienta que representaba a Nurien, caminando sobre un mundo de letras.

Y llegó el día. La consumación fue definitiva. La unión perfecta. El embrión se había desarrollado y su apariencia era ya clara. El Celedonio había nacido. No fue un parto fácil pero sí sonoro. Y hoy día los padres, los Hislibrinur, Nurien y Richalar, descansan en Hislibrén viendo crecer a su hijo bajo su protección. Enviando a veces portadores de ideas y productos materializados para disfrute de los hislibreños en Emporium.

Este es el resumen de la Hislibrigonía y el surgimiento del Celedonio.

¡Por Hislibris!
¡Ave Hislibris!
¡Hislibris akbar!
¡Hislibris, Emporium y Celedonio!

Y el tronco soñado creció
Y de él surgieron ramas
Que iluminaban la noche de los sueños.
Allí reposan los Hislibrinur
Imaginando otros mundos.

¡¡Felices sueños!!

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0 (from 0 votes)